"LA TRAVESÍA IMAGINARIA"
Guión de Daniel Farriol

1. INT. APARTAMENTO - NOCHE. (TOTAL PLANOS=2)

PANTALLA EN NEGRO.

PLANO 1:
Se OYEN los latidos un corazón y una fuerte respiración.
La LUZ debe ser rojiza, utilizar un FILTRO ROJO.
CONTRAPICADO(1) de KEATON apuntando a la CAMARA. A medida que van hablando los personajes la CAMARA los sigue siempre en el mismo PLANO.

KEATON
¿Y ahora qué hacemos con él?

HARDY
Griffith dijo que lo quería muerto.

LLOYD
¿Quién va a hacerlo?

Los dos primeros se miran entre sí extrañados y luego se quedan mirando al tercero con una breve sonrisa en sus labios.
LLOYD
Esta mierda no me gusta nada, yo no pienso hacer-
lo. No puedo. Os juro que cuando me metí en esto
creí que sería más fácil.

KEATON
Y lo és, sólo tienes que apretar el gatillo de tu puta
automática.

LLOYD
Pues, hazlo tú, Keaton.

KEATON
Yo lo he hecho un millón de veces, no tengo que
demostrar nada. En cambio, este es tu primer tra-
bajo para Griffith.


LLOYD
No puedo, tengo miedo.

KEATON
¿Es que quieres pasarte el resto de tu vida en una
jodida oficina? ¿No tienes aspiraciones?

LLOYD
Supongo que soy un cobarde.

KEATON
No, Lloyd, eres un gilipollas.

LLOYD
Keaton, te aseguro que quiero matar a ese tipo,
pero cuando le miro a los ojos y veo su miedo a la
muerte, me acuerdo de los pollos del Kentucky
Fried Chicken antes de ser despedazados y rebo-
zados con el secreto de la casa. !Y yo soy vegeta-
riano!

(Nota: Aquí el CONTRAPICADO debe abarcar siempre a dos personajes)

KEATON
En fin, Hardy, el chico es un sentimental, tendrás
que cargártelo tú .

HARDY
¿Pero qué dices? ¿No le has visto los calcetines?

KEATON
¿Qué le pasa a sus calcetines?

HARDY
Son rojos.

HARDY
(muy serio)
Nunca he matado a nadie que los lleve de ese color.

KEATON
No digas chorradas, quítaselos si quieres y luego
lo matas.

HARDY
Me daría mala suerte. No puedo matar a ese hom-
bre.

KEATON
(alucinado, con la boca abierta)
Vaya par de idiotas con los que me ha puesto a
trabajar Griffith.

LLOYD
¿Por qué no lo haces tú?

KEATON
(negando con la cabeza)
Por el amor de Dios, ¿es que no sabes que hoy
es Pascua?

LLOYD
¿Y qué?

KEATON
Los judíos no matamos en Pascua, es un día sa-
grado.

LLOYD
Entonces, ¿qué hacemos?

KEATON
No sé, tendremos que echarlo a suerte.

HARDY
Podemos jugar una partida de Póker, siempre
llevo mi baraja de la suerte encima.

KEATON
No es mala idea.

PICADO(2) del Hombre Sonriente, en retroceso, hasta dejarlo empequeñecido. Dejan de oirse los latidos y la respiración.

CORTE A:

PANTALLA EN NEGRO. EMPIEZAN A SONAR LOS PRIMEROS COMPASES DE LA CANCION "IMAGINATION" DE ROCKY SHARPE. TITULOS DE CREDITO SOBRE FONDO EN NEGRO DE "LA TRAVESIA IMAGINARIA".

CORTE A:

2. INT. APARTAMENTO/MESA DE JUEGO - NOCHE. (TOTAL PLANOS=)

PLANO GENERAL de los tres gangsters desde el PDV del Hombre Sonriente.
PRIMER PLANO del Hombre Sonriente.
Vuelta al PLANO GENERAL.
Sobre esta imagen se SOBREIMPRESIONAN el resto de los créditos.
La canción de Rocky Sharpe baja de volumen hasta dejar de oirse.
Una LUZ ilumina el centro de la mesa, dejando en penumbra el resto de la habitación.
ZOOM breve.
Escena del ventilador y reparto de cartas.
PLANO DE DETALLE del reloj de cocina: marca las diez y media.
SUENAN los primeros compases de "Killing An Arab" de The Cure.
PLANO GENERAL.
Keaton coge su linterna e ilumina con ella al Hombre Sonriente.
PRIMER PLANO del Hombre Sonriente. Éste cierra los ojos, apretando fuertemente sus párpados, cegado por la imprevista luz.
PLANO MEDIO Y FRONTAL de la mesa.

KEATON
¿Alguien sabe quién es ese tipo?

HARDY
Un buen profesional no hace preguntas.

LLOYD
Lo único que sé, es que...es albanés o..algo así.

KEATON
(riendo)
No sé ni donde está ese jodido sitio.

Hardy deja el ventilador funcionando sobre la mesa y recoge sus cartas.
HARDY
Keaton, eres un maldito ignorante. Albania está
en Europa, es un país de moros.

KEATON
¿Has dicho moros? Odio a esos negros descafei-
nados, tendrían que estar todos muertos.

LLOYD
Ese no tiene pinta de moro.

KEATON
No, más bien parece un bastardo irlandés.

PLANO MEDIO LATERAL PDV de Keaton.

LLOYD
Me pregunto que debe haberle hecho a Griffith
para querer verlo fiambre.

HARDY
¿Y a tí que coño te importa?

LLOYD
Nada, Hardy.

HARDY
Te he hecho una pregunta.

LLOYD
Sentía curiosidad.

HARDY
Mira chico, escúchame bien. Tú eres un asesino
a sueldo, no un maldito detective privado. No
necesitas saber más de lo que sabes sobre ese
pobre desgraciado, porque entonces te resultaría
más difícil matarlo. Está muerto y no debe preo-
cuparte lo que hacía en vida. ¿Entendido?

PLANO MEDIO Y FRONTAL.

LLOYD
Vale, Hardy, no te enfades. Sólo era una pregun- ta.

PLANO MEDIO LATERAL PDV de Lloyd.

KEATON
(rompiéndolo)
Yo creo que se trata de un asunto de faldas. Se-
guro que el tipo se tiraba a la mujer de Griffith .

HARDY
(alzando la voz, enojado)
Keaton, ¿para que demonios tienes la cabeza?
¿Eh? Estoy tratando de educar al chico y tú no
paras con tus gilipolleces. (Volviendo a bajar el
tono de su voz) Además, si fuera por eso se lo
hubiera cargado él mismo. (Pausa) ¿Cuántas
cartas quereis?

PLANO MEDIO FRONTAL.

KEATON
Dos.

LLOYD
Cuatro.

HARDY
Yo cogeré sólo una.

KEATON
(cogiendo las suyas)
Entonces, debe ser un asunto de drogas.

HARDY
(levantándose de la silla)
!Serás cabrón! ¿No te he dicho que lo dejes de
una puta vez?

KEATON
No hace falta que me insultes, ya lo he entendi-
do, no soy ningún retrasado. No tienes sentido
del humor.

HARDY
(sentándose)
Juega a las cartas y cierra tu estúpida bocaza.

La canción de The Cure baja su volumen hasta dejar de oirse.

KEATON
¿No quereis nada para beber? Tenemos una ne-
vera llena de latas de cerveza, cortesía del gran
jefe.

Keaton se levanta y va hacia la nevera de bar con el letrero de Pepsi que está situada en la pared que hay tras él.
PLANO DETALLE de la culata de su revólver asomándole de dentro del pantalón.
PLANO AMERICANO LATERAL.

LLOYD
No bebo alcohol, es malo para mi diabetes. Me
apetece un vaso de leche fría, si puede ser des-
cremada.

Keaton abre la nevera.
ANGULO desde el interior de la nevera.

KEATON
Esa es bebida de maricón.

PLANO AMERICANO LATERAL.

HARDY
Te equivocas, la leche te mantiene en forma. Es un
alimento imprescindible en la dieta de todo buen
profesional. Tráeme a mí otro vaso.

KEATON
(cogiendo una botella llena de leche y
afeminando su voz al hablar)
Lo siento, pero no hay descremada. (Otra vez, tono
normal) Mi padre siempre decía que los tíos que be-
bían leche era porque no mamaban suficiente, ya me
entendeis.

HARDY
Tu padre era un idiota.

Keaton deja caer la botella.
PLANO DE DETALLE PICADO (PDV de KEATON), de la botella rompiéndose en el suelo.
PLANO AMERICANO LATERAL. Keaton se saca el revólver con agilidad, apuntándole a Hardy en la cabeza.

KEATON
(con el rostro tenso)
Debería reventarte los sesos aquí mismo, por lo que
acabas de decir.

ZOOM breve.
HARDY
(muy sereno)
Pero no lo harás. Es Pascua, ¿recuerdas?

KEATON
Tienes suerte de que así sea, cabrón.

PLANO MEDIO LATERAL PDV de LLoyd.
Keaton se guarda el revólver y saca de la nevera otra botella de leche. Luego, coge dos vasos que hay sobre la misma nevera y lleva todo a la mesa.

KEATON
(relajado)
Aquí teneis, nenas. !Joder! !Mirad como me he
puesto!

Hardy y Lloyd se ponen a reir al ver las manchas de leche en el pantalón de Keaton.
PLANO GENERAL PDV de Hombre Sonriente.

KEATON
Me he manchado de leche hasta el culo. Parece que
me haya corrido encima. Lo menos que podrías hacer
es limpiar toda esta mierda, ¿no?.

PLANO DE DETALLE del pantalón de Keaton, manchado.
PLANO GENERAL PDV de Hombre Sonriente.

HARDY
Has sido tú el que ha tirado la botella.

KEATON
Por tu culpa, si no recuerdo mal.

HARDY
Déjalo así, ya se la beberán las ratas.

LLOYD
(sobresaltado)
¿Ratas? No me jodais, aquí no hay ratas.

KEATON
(bromeando)
Claro que hay, así de gordas.

LLOYD
(angustiado)
No aguanto a esos bichos, son asquerosos.

La CAMARA desciende desde un PRIMER PLANO del perfil de Lloyd hasta debajo de la mesa, donde sus pies se mantienen a dos palmos del suelo, levantados por miedo a las ratas.
PLANO MEDIO FRONTAL.
Keaton saca cuatro latas de cerveza de la nevera y, sorteando el zafarrancho montado en el suelo, se sienta de nuevo en la improvisada mesa de juego.

KEATON
(arrancando la anilla de una lata)
Voy a ganaros. Estoy seguro que estas dos car-
tas son las que necesito.

Keaton bebe un sorbo.

CORTE A :

3. INT. PARED - TARDE.

Una habitación que nos es desconocida. Keaton está sentado en una silla apoyada contra una pared. Del techo, cuelga una bombilla desnuda, las paredes son oscuras, pero hay más claridad que en las otras escenas. Keaton se saca un paquete de cigarrillos y se enciende uno. PLANO DETALLE de la cerilla encendiéndose al frotar el fósforo. PLANO MEDIO Y FRONTAL de Keaton.

KEATON
(dirigiéndose directamente a la CAMARA)
Me metí en esto por dinero, ¿por qué si no? No
soy un sádico ni un tarado de esos que disfruta
cargándose a la gente. Lo hago por dinero, el
motivo más viejo del mundo. (ZOOM LENTO
sobre el rostro de Keaton) Por un día de trabajo
cobro más que en todo un maldito año descar-
gando en los muelles. Estaba harto de oler a pes-
cado. Hace un tiempo conocí a un tipo, un came-
llo de mierda, y empecé...ya sabes, a vender dro-
ga y todo eso. Yo no la probaba nunca, sólo la
vendía, pero era un mal rollo tener que aguantar
a todos aquellos colgados persiguiéndome por un
poco de mierda. Esto es mucho mejor, sólo tengo
que liquidar a unos desgraciados que ni siquiera
conozco, por habérsela jugado a Griffith. Me pa-
gan la mitad por adelantado y el resto cuando les
llevo sus huellas dactilares. (Sonriendo) Reconoz-
co que al principio me pareció un poco bestia te-
ner que llevar el dedo de un muerto en el bolsillo,
para demostrar que te lo has cargado y eso, pero
te acostumbras y si lo piensas bien es hasta diver-
tido. No soy ningún tarado, pero me gusta mi tra-
bajo.

CORTE A :

4. INT. APARTAMENTO/MESA DE JUEGO - NOCHE.

Volvemos con los tres gangsters que siguen alrededor de la mesa, jugando al Póker. El reloj marca las once. Lloyd se levanta, parece inquieto, y va hacia el teléfono. Descuelga el auricular y empieza a marcar.

HARDY
¿Qué estás haciendo?


LLOYD
Tengo que hacer una llamada.

HARDY
¿A quién coño vas a llamar?

LLOYD
A tí que te importa, es privado.

HARDY
Keaton, díselo tú.

Keaton se levanta y corta la llamada con los dedos, mirando fijamente a Lloyd.

LLOYD
(desconcertado)
¿Por qué has hecho eso? Quiero llamar.

KEATON
¿A quién?

LLOYD
A mi madre si te parece. He recordado que había
quedado y como veo que esto se alarga, iba a anu-
larlo. ¿Contentos?

HARDY
No. ¿Con quién te tenías que ver?

LLOYD
!Esto es increíble! ¿Quiénes sois vosotros? ¿Mis
jodidos viejos? Está bien, está bien, había queda-
do con Paula.

KEATON
¿Paula?

LLOYD
Una chica que conocí la semana pasada. Salimos
juntos.

HARDY
A ver si lo he entendido bien. Has dejado la par-
tida a medias, para llamar a tu novia desde ese
teléfono.

LLOYD
Sí.

HARDY
Gilipollas, ¿querías llamar a una zorra de mierda
por ese jodido teléfono? ¿Es qué no entiendes que
eso no se puede hacer? Ese puto teléfono solo se
utiliza para emergencias. ¿Entiendes? No está ahí

HARDY
(continúa)
para hablar con tu estúpida putita y pasarle luego
la factura al jefe, no, no. Para utilizarlo tienes que
estar bien jodido, en las últimas, ¿entiendes?

LLOYD
Yo no lo sabía, en serio. Creí que...

KEATON
Déjalo, ya no importa.

Se sientan en silencio.

LLOYD
No quería cabrearos, en serio, pero es que aquí
me aburro. Si hubiera una radio, a lo mejor...Me
encanta la música.

KEATON
Ya, seguro que escucharías a Whitney Houston.

HARDY
¿Qué pasa con Whitney? A mí me gusta.

KEATON
Me la follaría, pero antes le taparía la boca.

HARDY
Tiene la mejor voz del momento.

KEATON
No me jodas, si es mantequilla pura.

LLOYD
Frank Sinatra, eso es ser blandengue.

KEATON
Hombre, no me iría a la cama con él, pero reco-
noce que es un tipo legal y un buen cantante. ¿Ha-
beis visto "El Padrino"?

HARDY
(afirmando con la cabeza)
Sin duda, Sinatra es el mejor.

LLOYD
Hace un siglo tal vez lo era, pero la música ha
evolucionado.

KEATON
Sí, ahora hace duetos con Bono y Whitney canta
en las Olimpiadas.

HARDY
Te he dicho que no te metas con ella.

KEATON
(sorprendido)
Pero, !si es negra!

HARDY
Y tú un judío bastardo.

KEATON
(aclarando, con su índice levantado)
Judío, sí; bastardo, no.

LLOYD
Oye , Keaton, ¿puedo hacerte una pregunta?

KEATON
Adelante.

LLOYD
¿Te han hecho la circuncisión?

KEATON
¿Qué te pasa? ¿Buscas a alguien para que
te de por el culo?

LLOYD
Sólo era una pregunta.

KEATON
Pues pregúntaselo a tu padre y déjame tranquilo.

HARDY
Si no recuerdo mal, estábamos jugando al Póker.

KEATON
(ignorándolo)
Lo que si que tendría que haber en este aparta-
mento de mierda es una televisión, aunque fuera
una de esas pequeñas portátiles.

HARDY
La televisión es para imbéciles. Es un virus más
contagioso que el SIDA.

KEATON
No estoy de acuerdo.

HARDY
Porque perteneces a la generación de la tele y
te han taladrado el cerebro.

KEATON
¿Y a tí no? No digo que tengas que verla a todas
horas, pero eso que dices, son chorradas.

HARDY
Nuestra generación ha crecido educada por la televisión
y algunos ya no sabeis distinguir la realidad de la ficción.

KEATON
¿Qué te pasa, Hardy? ¿Es que te has convertido de
pronto en la conciencia de nuestra generación? Yo
sé lo que es la puta realidad y la puta ficción.

HARDY
¿En serio? ¿Puedes definirlas?

KEATON
(pensándoselo)
La realidad es la vida; la ficción el sueño.

HARDY
No está mal, debes haber visto poca televisión.

KEATON
Olvida ese rollo, ¿vale?, empieza a dolerme el
tarro. Lo único que quería decir es que me gusta-
ría ver una película de John Wayne como cuando
era niño.

HARDY
Bueno, ¿seguimos jugando o qué?

KEATON
Pon el dinero sobre la mesa y apostemos.

HARDY
No llevo ni un dólar encima, sólo nos jugaremos
al moro.

LLOYD
Yo creo que no hay moros en Europa.

KEATON
¿Y tú que sabes? ¿Has estado alguna vez allí?

LLOYD
Ví un documental por la tele.

Hardy suelta un sonoro suspiro y se acomoda en su silla.

KEATON
¿De qué trataba?


LLOYD
De la influencia que ejerce la cultura americana
sobre la mentalidad europea, fue muy interesante.

KEATON
(dirigiéndose a Hardy)
¿Has oído al maldito universitario?

HARDY
Sí, creo que está contagiado por el virus.

LLOYD
¿Te crees muy listo, Hardy?

HARDY
Oye, chico. Tenme un respeto.

KEATON
Pues yo te digo que me pasé una noche entera
con tres portuguesas y te aseguro que eran mo-
ras.

LLOYD
¿Te tiraste a tres portuguesas la misma noche?

KEATON
Sí y varias veces. Eran más negras que un jodido
jugador de los Chicago Bulls.

LLOYD
¿Y no contrajiste ninguna enfermedad venérea?

KEATON
Si lo hubiera hecho contigo, seguro que tendría
gonorrea.

HARDY
(sensiblemente cansado)
¿Vemos las cartas de una puta vez?

CORTE A:

5. INT. PARED - TARDE.

Otra vez vemos a Keaton en la misma habitación, algo parecido a un despacho bastante desordenado, de pie junto a la silla. Se está bebiendo una cerveza de lata. PRIMER PLANO muy corto de Keaton.

KEATON
Nunca mato el día de Pascua, es algo que me
enseñó mi padre cuando era pequeño. Para los
judíos es un día muy importante, conmemoramos
la liberación de mi pueblo al cautiverio en Egipto.
Malditos moros de mierda. No soy especialmente

KEATON
(continúa)
religioso, pero hay cosas que no se pueden hacer.
Tampoco soy racista. Matar en Pascua sería co-
mo escupirme en la cara. (PLANO DETALLE de
la mirada de Keaton) Mi padre me enseñó a
apreciar a Dios. También me dijo que todos tene-
mos que dar algún día un último paso, de este mundo
al Padre, (PLANO DETALLE de la boca de Kea-
ton) libres de la esclavitud del pecado. (Volvemos
al PRIMER PLANO corto) Por eso es tan impor-
tante para mí no matar en Pascua.

CORTE A:

6. INT. APARTAMENTO/MESA DE JUEGO - NOCHE.

PLANO DE DETALLE del teléfono. ENCADENADO a PLANO DETALLE del reloj de pulsera de Keaton que marca las once y cuarto.

HARDY
Escalera de color, superarlo si podeis.

PLANO DE DETALLE de las cartas que Hardy deja sobre la mesa. Efectivamente, tiene una escalera de color con las cartas rojas.

KEATON
(decepcionado y mirándose
nervioso el reloj)
Trío de Reyes.

LLOYD
(avergonzado)
Pareja de dieces.

HARDY
(amontonando las cartas)
Lástima que no nos jugásemos dinero, os ha-
bría desplumado como a unos principiantes.

KEATON
No, pero has ganado el poder cargarte a ese
desgraciado de una vez.

HARDY
¿Yo? No puedo, lleva los calcetines rojos.
Además, cuando dije lo del Póker, me refería
a que se lo cargaba el que perdía.

LLOYD
Yo no entendí eso, maldito embustero.


HARDY
Chico, te he dicho que no me hables así, vas
a hacer que me cabree.

KEATON
Creo que hemos estado perdiendo el tiempo
con el jueguecito.

Lloyd se saca una caja de plástico del bolsillo y coge una pastilla amarilla de su interior.

KEATON
¿Qué es eso?

LLOYD
Son para mi diabetes.

KEATON
Creí que te estabas dando un "viaje".

LLOYD
Las drogas son un mal rollo, ya no tomo nada.

HARDY
Oí decir por ahí que te desintoxicaste.

LLOYD
Hace dos años. Lo pasé más jodido que una
puta con King Kong.

KEATON
Todo hombre respetable debe conocer las tres
reglas de oro de la vida.

LLOYD
¿Qué reglas son esas?

KEATON
(numerando con los dedos)
Uno... No te meterás nada en el cuerpo que te
haga perder el control. Dos... No te acostarás
con nadie sin ponerte el condón correspondiente,
a no ser que lo hagas con la mismísima Brooke
Shields. Y tres... La más importante de todas.
Nunca y bajo ningún concepto beberás Pepsi
después de medianoche, sufrirías una horrible
transformación y te volverías gilipollas.

HARDY
Deja tus chorradas para otro rato.

KEATON
No son chorradas. Está comprobado científica-
mente que todos los políticos y cantantes de folk
han incumplido alguna de esas tres reglas durante
su adolescencia.

LLOYD
Deberías trabajar en un circo, tienes tanta gracia
como el culo de Bill Clinton.

KEATON
Ríete si quieres, pero él incumplió las tres y ahora
su culo es más importante que el tuyo.

LLOYD
Será porque está más solicitado que el mío.

HARDY
¿Quereis dejar la política para la hora de ir a cagar?
Lloyd, ¿cómo conseguiste salir de la droga?

KEATON
¿Por qué te interesa tanto el tema? ¿Sigues empe-
ñado en convertirte en la conciencia del mundo?

HARDY
No, mi chica murió de una sobredosis. Sabía que se
drogaba y que acabaría así, pero no supe ayudarle.
A veces yo mismo se la había proporcionado. Una
noche, una noche me la encontré tirada en el suelo
del cuarto de baño. Fue horrible. Tenía una jeringuilla
clavada en la yugular. Heroína. Suficiente como para
tumbar a un Mamut. Era una chica preciosa, sólo te-
nía diecisiete años, llevábamos dos juntos. Todavía
me siento responsable por no haberla ayudado cuan-
do más me necesitaba.

KEATON
Lo siento, Hardy, no tenía ni idea.

HARDY
No importa, ella se lo buscó. !Qué se joda!

LLOYD
A mí tampoco me ayudó nadie, fuí yo mismo el que
se dió cuenta de que tenía que salir de aquello.

HARDY
¿Cómo lo conseguiste?

LLOYD
Cuando me inyectaba, experimentaba algo increíble.
Era como si me transportase a otro mundo. Mientras
"flipaba" tenía un sueño recurrente que siempre termi-
naba igual. Corría por un desierto de arena blanca,
una especie de playa sin mar. No había árboles, ni...ni
personas, sólo yo perdido entre todas esas dunas
blancas. Daba la impresión de que hubiese nevado.
Era un paisaje muy bello, pero desolador. El paraíso
de los infelices, lo llamaba. Al final del sueño, llegaba
a una escalera hecha con baldosas amarillas que se
perdía entre las nubes.

KEATON
Eso parece sacado de "El Mago de Oz".

HARDY
Déjale terminar.

LLOYD
Entonces, empezaba a subir, pero nunca llegaba al
final. Cada escalón amarillo, era como una mamada
de Cindy Crawford, hasta que tanto placer me hacía
perder el conocimiento.

HARDY
¿Qué significado tiene ese sueño? ¿Follar es malo
para la salud?

LLOYD
(Sonriendo) No, no. (Pausa) Una vez me inyecté
más para conseguir aguantar hasta el final de la es-
calera. (Sonriendo con amargura) Y lo conseguí,
pero no encontré lo que buscaba.

KEATON
¿Qué había allí arriba?

LLOYD
(con ojos vidriosos)
La escalera era una travesía imaginaria hacia la
muerte. Ví su terrible figura esperándome en lo
alto. Me sentí increíblemente vacío por dentro.
(Pausa) De pronto, todas las baldosas se apaga-
ron. Creí que estaba muerto, pero no. Cuando
desperté, decidí internarme en un centro de de-
sintoxicación. Nunca más la he probado. Nunca.

KEATON
Oye, Lloyd. Me parece que esa pastilla que te has
tomado te ha afectado el cerebro. No esperarás
que nos traguemos eso.


LLOYD
Te lo puedes creer o no, eso tu problema.

KEATON
(dirigiéndose al Hombre Sonriente)
¿Tú qué dices? ¿Te lo crees?

PRIMER PLANO del Hombre Sonriente.

KEATON
(off)
Me parece que nuestro amigo se está aburrien-
do, tendremos que pensar algo para hacer que
se divierta un poco.

LLOYD
(off)
¿Qué tal si jugamos un rato con él?

CORTE A:

7. INT. PARED - TARDE.

Keaton ha dejado de fumar y está sentado en la silla, echado hacia adelante.

KEATON
(dirigiéndose a la CAMARA)
¿Te parezco un capullo? Dime, ¿te lo parezco?

HOMBRE
(off)
Lo has hecho muy bien.

La CAMARA hace un giro de 180º para mostrarnos con quien está hablando Keaton.

KEATON
(off)
Quentin, dime la verdad.

QUENTIN es un hombre con aspecto de haber sido monaguillo en su infancia. Está sen-tado tras una mesa de despacho con un bloc de notas abierto delante suyo y un bolígrafo con el que no deja de juguetear.

QUENTIN
Pareces un auténtico capullo, ni siquiera Griffith
será capaz de oler tu culo de policía. Eres un ar-
tista, más grande que Brando.

KEATON
¿Tendré que llevar uno de esos micrófonos tan
incómodos?

QUENTIN
Naturalmente.

KEATON
No sé si seré capaz de engañar a Griffith.

QUENTIN
Tú engañarías al mismísimo Al Capone.

KEATON
¿A qué hora llegareis?

QUENTIN
Entretenlos hasta las once.

Los dos policías se levantan, se acercan y se dan un fuerte abrazo.

CORTE A:

8. INT. APARTAMENTO - NOCHE.

El reloj de cocina marca las once y treinta y cinco minutos. Los dos gangsters y el policía camuflado están de pie, rodeando al Hombre Sonriente que sigue amordazado. Se ponen a caminar en círculo, lentamente, como si quisieran coregrafiar su tortura, deslumbrán-dolo con la luz de las linternas. Keaton va echando ojeadas al reloj de vez en cuando.

LLOYD
¿Qué hacemos con él?

KEATON
Podríamos echarle gasolina y encender una ce-
rilla.

LLOYD
No tenemos gasolina.

KEATON
No importa, podríamos utilizar la botella de whis-
ky que hay en la nevera, seguro que arde.

HARDY
No seas animal, Keaton.

LLOYD
Nunca he visto a un hombre arder.

KEATON
Es muy divertido, siempre que no seas tu mismo
el que arde, claro.

HARDY
No vamos a quemar a nadie.

KEATON
Yo sólo sé que este tío arderá, aunque sea en el
infierno.

Continúan dando vueltas alrededor del Hombre Sonriente.

LLOYD
Me pregunto que aspecto debe tener Griffith. He
oído decir a algunos que es negro.

KEATON
Te aseguro que es tan blanco como la nieve.

HARDY
Tiene que ser un hombre grande, inteligente y
justo.

KEATON
Sí, es un tipo corpulento, con mucho seso. (Tocán-
dose la sien con el dedo índice e imitando la voz de
Marlon Brando) Me recuerda a Don Vito Corleone.

LLOYD
Me gustaría conocerle.

KEATON
Cuando terminemos esto, nos felicitará en persona.

LLOYD
¿Cómo lo sabes?

KEATON
Lo intuyo.

HARDY
Bueno, podemos pasarnos el día entero aquí den-
tro charlando de nuestras cosas o pensar una solu-
ción para salir de esta enojosa situación.

KEATON
¿Qué tal unos cigarrillos?

HARDY
¿Qué dices? Ya sabes que yo no fumo.

KEATON
No me refiero a eso idiota. Digo, que podría-
mos quemarle con cigarros. Ya sé que no es lo
mismo que verle arder, pero también puede ser
divertido.

HARDY
Déjalo ya. ¿Estás tarado o qué?

KEATON
Sólo bromeaba.

HARDY
Un momento, ¿habeis oído eso?

Hardy deja de caminar alrededor del Hombre Sonriente.

LLOYD
¿Qué? Yo no he oído nada.

HARDY
Ha sido ahí fuera. Ha entrado alguien.

Hardy se asoma con precaución por el hueco de la pared que deja ver las escaleras que llevan hasta la puerta. Keaton y Lloyd le observan expectantes, a distancia. Desde ese momento, la CAMARA debe moverse como en la primera escena, persiguiendo a los personajes.

HARDY
!Mierda! Está subiendo.

LLOYD
¿Quién?

HARDY
No lo sé, tal vez la policía.

KEATON
No puede ser, nadie sabe que estamos aquí.

HARDY
(sacándose su revólver)
Por si acaso, será mejor que vayas hacia la puerta.

Keaton se acerca lentamente y se saca la pistola.

KEATON
¿Lo ves?

HARDY
Todavía no.

LLOYD
(asustado)
¿Cómo han podido encontrarnos?

KEATON
Alguien debe haber hablado de más.

HARDY
(haciéndose a un lado)
¿Quién? A parte de Griffith, sólo lo sabíamos
nosotros tres.


KEATON
No creo que haya sido Griffith. Uno de noso-
tros es el soplón.

Los tres se miran entre sí.

HARDY
Un buen profesional nunca desconfía de sus com-
pañeros.

KEATON
!A la mierda con ellos! No hay ningún compañero
aquí para salvar tu culo.

LLOYD
Yo no soy un soplón.

KEATON
¿Seguro? Este es tu primer trabajo para Griffith y
todavía no has hecho nada que demuestre que no lo
seas. ¿Por qué no te cargas a ese desgraciado? Tú
no eres judío ni supersticioso.

LLOYD
(muy asustado)
No sé.

HARDY
Deja al chico en paz, lo que le pasa es que no
tiene la sangre fría necesaria para hacerlo.

KEATON
Piénsalo, Hardy. Ha estado interpretando el papel
de tonto todo el tiempo, es perfecto, debería haber-
me dado cuenta antes.

HARDY
¿Y por qué no tú?

KEATON
¿Yo qué?

HARDY
Podrías ser tú el chivato.

KEATON
No me jodas.

HARDY
Mata a ese tipo y te creeré. Vamos, pégale un
tiro.


KEATON
Pégaselo tú, cabrón. Ahora me doy cuenta de
que hasta tienes cara de poli.

HARDY
!Ahí está! Estad atentos. (Dirigiéndose a Lloyd,
pero sin quitar la vista de la escalera) Chico, saca
tu arma y apunta hacia la puerta.

Lloyd, tembloroso, le obedece como un autómata. PLANO PICADO de la escalera. Un HOMBRE sube con lentitud, lleva un arma. CONTRAPICADO de Hardy mirando hacia abajo. Primero se muestra sorprendido y sonríe abiertamente, pero luego se pone muy serio, extrañado.

HARDY
Abre la puerta, es uno de los nuestros.

Keaton abre. Frente a él aparece Quentin.

QUENTIN
(irónico)
!Hola, amigo!

Keaton se queda de piedra.

KEATON
¿Qué haces aquí, sólo? ¿Dónde están los demás?

QUENTIN
No vendrán. Lo siento, pero habías llegado dema-
siado lejos.

HARDY
¿A quién esperabas? ¿Al Séptimo de Caballería?
Keaton, eres un hijo de puta malnacido. Debí de
darme cuenta mucho antes. ¿Querías atrapar a
la banda de Griffith? ¿Querías convertirte en hé-
roe? Salir en los periódicos y todo eso, ¿no? Pues
no te preocupes, saldrás de todas formas, aunque
algo desfavorecido. Quentin, apártate, quiero dis-
pararle y ver su jodida cabeza explotar como un
globo.

Quentin con una mueca de asco, se aparta a un lado y Hardy se acerca a Keaton, apuntándole en la cabeza.

HARDY
Lloyd, chico, apunta bien a este cerdo, por si in-
tenta algo.

Keaton mira entristecido por el engaño a Quentin, éste baja la cabeza y el revólver, avergonzado.


KEATON
Escúchame bien, Hardy. Me caes bien y todo eso,
pero ahora voy a sacar mi arma muy lentamente y
tú no me vas a disparar, ¿de acuerdo? ¿Y sabes
por qué? Pues porque mis calcetines también son
de color rojo.

PRIMER PLANO del rostro de Hardy. Sus ojos miran instintivamente los pies de Kea-ton. La CAMARA enfoca un PLANO PICADO de los pies de Keaton y vemos que sus calcetines son negros.

KEATON
Creo que me he equivocado, son negros.

El policía infiltrado, aprovecha ese momento de indecisión para sacar su arma y disparar dos veces al cuerpo de Hardy. Lloyd, sobresaltado, aprieta el gatillo con los ojos cerra-dos. Hardy cae al suelo en redondo. Keaton se lleva la mano al costado, donde ha recibi-do el impacto de Lloyd, y dispara girándose hacia él. La CAMARA enfoca a Lloyd por la espalda, al desplomarse deja libre el campo de visión y nos queda la imagen de Keaton, apuntando directamente a la CAMARA. Keaton retira la mano de su costado y vemos una mancha de sangre en la camisa. Quentin lo mira paralizado.

KEATON
¿Por qué? No lo entiendo. Éramos amigos,
confiaba en tí.

QUENTIN
Necesitaba dinero y ellos me ofrecían más del
que puedas soñar. Tú hubieras hecho lo mismo.

KEATON
(negando con la cabeza)
No, te equivocas. No me conoces...y yo tam-
poco a tí.

Quentin le apunta sin mucha convinción y Keaton le dispara en la mano. Quentin deja caer el revólver, aullando como un perro. PLANO DE DETALLE de la herida de bala en la palma de su mano, llena de sangre. El Hombre Sonriente lo observa atemorizado. Keaton se acerca cojeando al cadaver de Hardy. Aleja el revólver que hay en el suelo de una patada y con el pie menea el cuerpo inerte para asegurarse de que está muerto. Hardy tiene sangre por todo el pecho. Keaton se vuelve a sujetar el costado y se dirige hacia Lloyd. El chico está tiritando e intenta balbucear algo. Keaton se acuclilla junto a él y acerca el oído para escuchar lo que dice.

LLOYD
(murmurando)
Tengo frío.

Keaton desabrocha la camisa de Lloyd y comprueba que la herida que tiene en el vientre es mortal.

KEATON
Te pondrás bien, nunca he matado a un niño.

Keaton se levanta para coger la americana que había colgado en la silla y se la pone por encima a Lloyd, cubriéndole hasta el cuello. Lloyd intenta volver a hablar y se pone a escupir sangre.

LLOYD
No quiero morir, Keaton. Estoy asustado. Ayú-
dame.

KEATON
He dicho que te pondrás bien. Confía en mí.

Lloyd deja de moverse espasmódicamente y se aferra con fuerza a la americana de Keaton.

KEATON
No tenías que haberme disparado.

Keaton le arranca la americana de las manos y le tapa la cara con ella. Se levanta y va hacia el Hombre Sonriente. Quentin se protege su herida con un pañuelo.

KEATON
Griffith, todavía tengo tiempo de volarte la cabe-
za antes de morir. Los muy idiotas no se dieron
cuenta de que tenían al Gran Jefe amordazado,
hasta creían que eras negro. (Se ríe, tosiendo)
Siempre hay alguien que ríe el último. Y ese voy
a ser yo.

Desprende de un tirón el esparadrapo que tapa la boca del Hombre Sonriente.

KEATON
Debes haberlo pasado mal, Griffith.

GRIFFITH
Cuando salga de aquí, tú si que vas a pasarlo
mal, cabrón.

KEATON
No saldrás nunca, te encerrarán de por vida.

GRIFFITH
No seas ingenuo, ni siquiera me juzgarán. Ya has
visto lo que ha pasado, tengo a muchos otros po-
licías comprados, no creas que solo es Quentin.
Si tú no hubieras sido tan cabezota, no estarías así.

KEATON
También, podría pegarte un tiro aquí mismo y
decir que lo hizo uno de ellos antes de morir.

Keaton le pone el cañón del revólver entre los ojos.

GRIFFITH
No lo harás, es Pascua.

KEATON
¿Y qué? Ni siquiera soy judío.

Keaton hace una mueca de dolor y se lleva la mano al costado.

GRIFFITH
¿Nadie te ha hablado nunca de la esclavitud del
pecado?

KEATON
Soy ateo, capullo.

GRIFFITH
Me das pena, te estás muriendo.

Griffith mira instintivamente detrás de Keaton. Se OYE un disparo. La bala impacta en el muslo derecho de Keaton. Cae de rodillas y se pone a toser bruscamente. Se gira y ve a Quentin huir a través de la puerta con el letrero "NO TRESPASSING". Se levanta con dificultad y va hacia el teléfono. Descuelga, pero no hay señal.

KEATON
Perfecto, no funciona. !Jodido teléfono!

Se acerca a Griffith.

KEATON
(susurrándole al oido)
No te muevas, luego vendré a por tí.

Empieza a sonar el tema "Rythm Of The Heat" de Peter Gabriel. Keaton coge una linterna de la mesa y se dirige a la puerta, cojeando ligeramente. Tras la puerta todo está bastante oscuro. Gracias a la luz de la linterna, se adivina un pasillo que se bifurca. Keaton va a la derecha, lo que le conduce a una especie de desván sucio. En él hay una ventana con barrotes. Vuelve sobre sus pasos, vigilando todos los rincones, y se encamina por el pasillo de la izquierda. Ilumina hacia el techo y ve que hay un hueco, pero no parece que haya nadie. Al final del pasillo encuentra dos puertas. Entra en la primera, pero no hay nada. La segunda parece estar cerrada. Le propina una fuerte patada y se abre. Tras ella hay una nueva sala, muy desordenada, con sillas, mesas y otros utensilios amontonados sin cuidado. Busca con la luz el interruptor. Al encender se OYE un crujido, Keaton se acerca al lugar. Quentin está escondido. Cuando es descubierto tira el arma y se arrodilla ante Keaton, con la cabeza baja. La canción de Peter Gabriel termina.

QUENTIN
No me mates, por favor.

Keaton le pone el cañón de su automática en la cabeza, pero segundos más tarde lo vuelve a retirar.

KEATON
No te voy a matar, Quentin. Aunque tenga ganas
de hacerlo, no merece la pena. Aún sigo siendo
policía y no pienso comportarme como lo haría
el gangster que he fingido ser, no quiero parecer-
me a tí ni a Griffith, ni a esos pobres infelices de
ahí al lado.

Keaton sin fuerzas para sostenerse, cae al suelo, con la mirada puesta en el techo de ladrillos negros. PDV Keaton. La luz de la linterna ilumina los ladrillos del techo.

KEATON
Algo va mal, hasta puedo ver una escalera de
baldosas amarillas delante de mí.

Aparece la cara de Griffith, sonriéndole.

GRIFFITH
La caballería ha llegado y me ha desatado. ¿Cómo
te sientes ahora?

Griffith le propina una patada en el costado donde le han herido.

KEATON
La escalera, ahora entiendo mejor el sueño de
Lloyd.

Griffith le vuelve a pegar.

GRIFFITH
Te equivocaste de bando, Keaton, a mí lado
hubieras hecho cosas grandes.

KEATON
¿Cómo poner una bomba en unos grandes al-
macenes?

GRIFFITH
Mírate, la gente como tú siempre acaba así.

KEATON
Por primera vez en mi vida, empiezo a apreciar a
Dios. Tiene mejor aspecto del que imaginaba, se
parece a Cindy Crawford. (Se ríe y tose) Es hora
de subir la escalera.

Keaton cierra los ojos y apoya la cabeza en el suelo. PRIMER PLANO de Griffith.

GRIFFITH
Adiós, gilipollas.

El reloj marca las doce en punto. PLANO GENERAL EN PICADO de la escena.

FUNDIDO EN NEGRO.

SUENA el tema "People Are Strange" de The Doors. TITULOS DE CREDITO FINALES.